16/04/2007

MUERTE NUMERO TRECE
(MUERTE PRIMAVERA)

Ya que tenían una huerta muy grande, siempre se podía sentir un vientro fresco, con olor a pino y al mismo tiempo, obtener los frutos mas jugosos y grandes al instante. Había sido una tradición familiar cuidarla y conservarla como si fuera, además que lo era en muchos aspectos, un tesoro interminable que casi portaba su apellido.
Uno de los árboles mas frondosos era el manzano por el cual, las manos de casi toda la familia pasaban diariamente para recoger aquellos enormes y jugosos manjares con los cuales se hacían inumerables postres o bocadillos de medio día. Mientras las cocineras se lucían con unas torrejas con canela, distintas sidras y uno que otro pan de frutos secos, nunca olvidaban la órden que tenían de guardar cada semilla en el frasco de vidrio que estaba en una esquina del comedor. Conforme pasaban los días eran más y más las semillas que se acumulaban a puños de la sevrvidumbre que cuidadosamente las almacenaba sin saber el propósito o fin de las mismas.

Una cena especial que incluía su cumpleaños número 46 se iba a llevar acabo esa misma noche. Toda la familia estaba muy ocupada con los detalles. Era su primer cumpleaños desde su separación y el que solo uno de los dos hubiera ya rehecho su vida, en cierta manera afectaba todo su alrededor. Media ciudad se iba a reunir mas que a celebrar, a compartir su pena, pues no era ningun secreto sus raros estados de ánimo y sus largas depresiones desde la boda.
Olor a comida recién hecha, copas de vino rellenandose y muchos murmullos era lo único que se escuchaba desde el balcón trasero.
La preocupación de su madre al servir el segundo tiempo y que no hubiera bajado comenzó cuando ya hacía rato que la última luz de adentro se había apagado. Entra para escuchar algun ruido, esperando que la tristeza no hubiera inundado esta vez su corazón. Observa el frasco de semillas, esta vacío sin ninguna razón. Huele a primavera.

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10/04/2007

 

MUERTE NUMERO DOCE 

La conglomeración era tal que sus oidos se bloquearon, mientras en un espasmo su cerebro no pensaba mas. Uno, dos, tres golpes y reacciona. Trata de llegar a la puerta mientras recuerda en un acto de lucidez que ha dejado algo en la planta alta. La histeria a su alrededor hace sus reflejos lentos y torpes, pero aun así se abre paso hasta la escalera principal. Es dificil moverse entre el trafico en sentido contrario, pero lo logra con mucho trabajo y después de valiosos minutos que han aumentado el siniestro. El cuarto esta gris, rojo, naranja y negro. Recuerda aun aquellos adornos que con ilusión estampo en las frias paredes unos meses antes, y que ahora no existen mas. Un segundo qeu es como un millon al mismo tiempo la inunda en lo profundo, mientras su estómago se vuelca al encontrar en aquel lugar solo un puño de maderas, trozos de papel, tela negra y con un olor insoportable sin ninguna vida adentro. Todo da vueltas por un minuto exacto en el cual la piel es gris, las chispas ahora parecen magia y hacen que se acerque hacia las nubes que deben ser el cielo. Unos cuantos pasos y toca la que parece la entrada para ir a su encuentro, pues debía estar en algun lado. El golpe ante el asombro de los demás ni siquiera produce sonido. Ha recorrido una eternidad en una fracción de tiempo y por fin estan en su compañía otra vez.

 

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31/03/2007

 

MUERTE NUMERO ONCE 

Suena el despertador y los ojos ya estaba abiertos. Mira por la ventana desde su cama para encontrarse el mismo panorama de cada mañana. Nubes grises, pasos de gente que va y viene, cables de luz y teléfono que crean telarañas entre los muros de enfrente. Después de un baño rápido, viste algo gris, toma las llaves y sale. En silencio camina, en silencio mira a su alrededor sin mirar nada. Esa mirada perdida ya no tiene ni fecha de nacimiento. Comenzó hace tanto que parece que ha vivido siempre con ella. Los ojos no brillan como antes, no se dibuja una sonrisa en su rostro al encontrar algo agradable, no siente los olores como antes. Sube al bus y sentándose en un asiento individual pasa una hora sin que nada cambie. Nada. Todo sigue igual.
Regresando despues de un día en silencio, se quita los zapatos y tranquilamente se deja caer en el piso para escuchar la nada. La rutina del día es exactamente igual a la de ayer, a la de manana, a la de todos los días. Siente el piso templado sobre sus brazos, cierra los puños y se queda asi hasta dormirse.
Despierta a la mañana siguiente con los mismos puños cerrados y la misma postura que la noche anterior. No siente nada. No siente alegría, no siente tristeza, no siente dolor, nada le preocupa o le alegra, es una sombra mas en un mundo gris. Y como sombra, va y viene, hace y deshace, sin llamar la atención, sin despertar un recuerdo, sin cerrar los ojos ante la nada. Se pregunta si siquiera tendra esperanza, si algo cambiara este dia, si el momento mágico que ha esperado toda su vida será hoy. Tal vez por eso se levanta. Tal vez por eso come algo rápido, se baña y se pone los zapatos de la manera habitual.
Recorre el mismo camino, encontrando a las mismas personas, a la misma hora del día. Esperando el bus, siente una mirada sobre sus hombros. Ligeramente voltea su cabeza y empiezan los segundos mas largos de su vida. Aquellos en los que se adentro en esa mirada que la persiguió mientras la espera se hacia muy larga. Una sonrisa. Parecía que sus labios no reconocían ese gesto, pues se abrieron hasta que dolió. El olor a caramelo en el ambiente tampoco era algo usual. Se incorporó nuevamente y la sonrisa seguía ahí. Ese era el día. Lo supo desde que volteó y vio su presente y su futuro enganchados en una calle apedrada y angosta. Los balcones, las flores blancas totalmente abiertas a su alrededor. ¿Es que acaso había estado todo eso ahí antes? Se escucho el ligero rechinido de unos frenos y una parte de su cuerpo, todavia en automático, adelantó los pasos para hacer la subida. Un golpe hueco y entre el gris y el negro todo se apaga de repente. Murmullos, gritos y los latidos cada vez mas tenues. No sin antes volver a abrir los ojos para entre nubes que ahora acompañaban su visión, buscar la mirada que le dio vida a su vida cuando esta terminó.

 

Posted by nahiely at 22:58:33 | Permanent Link | Comments (0) |

30/03/2007

MUERTE NUMERO NUEVE

Para sus oídos eran canciones de cuna con trinos azules y notas en forma de burbujas en todo su alrededor. Corría rápido, despacio, de un lado a otro y el sol se reflejaba entre las nubes de aquel día perfecto para una comida de campo familiar. El árbol y su gran tronco parecían hacer un llamado para ir hasta el tope. Dos mariposas parece que se pelean frente a sus ojos aceituna que se abren grandes por sorpresa ante tal encuentro. Abraza el tronco y siente la suave madera entre sus pequeños dedos, mientras hormigas catarinas y uno que otro grillo juegan entre sus pies. Escucha el llamado una y otra vez mientras lo ignora volteando al cielo con la sonrisa mas grande que su boca puede ofrecer. Corre otra vez, mas fuerte hasta que se cansa, pero decide seguir. Mas y mas, mas y mas. Verde, rápido, humedad. Fuera zapatos, lazo del pelo y vestido. Corre, corre, corre... Corre y ahora parece volar. En sus pequeñas ropas de cama blancas esta volando. Ve las copas de los árboles, los nidos. Ahora el pequeño condado como una diminuta maqueta a sus pies. Parece su reinado, su sueño, su fantasía y su tumba. Su familia se ha convertido en pequeños puntos entre el pastizal. Recorre entre nubes hasta llegar tan alto... tan alto... que ahora ni siquiera puede ver.

Posted by nahiely at 15:08:20 | Permanent Link | Comments (0) |

MUERTE NUMERO OCHO

Escribiendo unamañana mas en el diario que llevaba desde hace mas de 20 años, se da cuenta que siempre escribe lo mismo. Desde aquella despedida en la playa, siempre pensó que regresaría, añorando día tras día su llegada. ¿Cuando empezó la rutina?, ¿en que momento sus manos estaban manchadas?, ¿cuando fue que salió su primer arruga?. Cada día despertaba, cambiaba las sábanas por un juego limpio, sacudia cada rincón de la habitación, exponiendo en la obviedad algunas fotos de su romance aquel otoño. Las hojas que recogieron juntos mientras crujían entre sus pies descalzos a cada paso, engomadas en algunas hojas de su diario, aun desprendian un olor a nostalgia que con cada inhalo se hacía mas débil. El desayuno solo era una tostada y un café bien cargado, tenía que estar despierta y en todos sus sentidos en el momento de su encuentro, pero limpiaba frutas brillantes y coloradas para ponerlas al centro, sobretodo ciruelas, aquellas que comieron tantas veces juntos bajo esos árboles despues de las deliciosas caminatas en el parque a mediodía. A veces derramaba unas cuantas lágrimas para el momento que tenia que sacar, leer y volver a guardar las cartas que, ya con la tinta muy gastada, aun conservaba en un tarro de galletas en su comedor. Escogía su ropa entre los pocos trajes elegantes que colgaban en su vestidor y después de un largo baño en el cual, se inundaba con el agua su emoción por el cercano encuentro, empolvaba su rostro con el talco mas fino. El espejo ya no reflejaba un rosto, sino una mera ilusión. Esa ilusión se reflejaba y brillaba tan fuerte que no permitía observar el paso de día tras día en todo su ser. Limpiaba las hojas del patio, aunque ni siquiera existieran, tallaba las paredes que ya ni pintura tenían. Ponía la mesa para dos, descorchaba un vino y se sentaba a esperar. A esperar y a esperar hasta quedarse dormida, prender una vela por si la llegada era de noche y seguir esperando. Y escribiendo el diario, como cada mañana, con la misma rutina, sobre las mismas hojas y con los mismos recuerdos, se dio cuenta que no llegaría, que ese día ya no esperaría. Termino de escribir, y salió, rumbo al mismo encuentro pero en otra dirección.

 

 

Posted by nahiely at 12:30:01 | Permanent Link | Comments (0) |

MUERTE NUMERO SEIS

 Nada en el interior y todo en el exterior. La puerta del 306 se abre exactamente a las 9.45 después de la cena. Dulce, salado otra vez dulce. Festin nocturno que compartío con su soledad mientras todos los pensamientos volaban por su mente. Ultimamente había sentido presión en el pecho constante, pero simplemente creyó que simplemente no tenía mas amor qeu estuviera latiendo dentro de si. A pesar de la nada, en todo pensaba. Era increíble como en su mente todo daba vueltas desde el restaurant hasta la casa. Pollo, ensalada, hogaza de pan centeno y un gran pedazo de pastel. Ante sus ojos parecía un manjar de un ejército. Aquella tarde volvió a sufrir el rechazo una vez mas. Lloró un poco antes de salir, pero encontro el resguardo como cada noche dentro del farol que alberga todo aquello tan apetente que la hace olvidar. Pero su vida no es suficiente para aceptar todo aquello. La miseria no es suficiente para aceptar nada bueno. Se queda pensando y aunque el cansancio ya es fatal, decide desahogarse de todas aquellas maravillas que la consolaron del rechazo sentido por ciertamente, última vez. Lo sabía pues otra vez sintió que ya sin fuerzas, ese amor latía cada vez menos. Una, dos, tres... Hasta acabar. Hasta el final y hasta tirarse entre los mosaicos azul y blanco sin respirar.

 

Posted by nahiely at 12:25:09 | Permanent Link | Comments (0) |

29/03/2007

MUERTE NUMERO CINCO

Había soñado con esto toda su vida. Las flores a su alrededor, el cielo en un profundo azul y todo perfectamente arreglado.
Mientras la espera obligatoria se llevaba a cabo, su pelo arreglado en mil dobleces y con un tocado de flores blancas se reflejaba en el espejo desde la ventana.
Saliendo al jardín, el olor de las rosas le atrae acercándose cautelosamente para evitar manchar su vestido. Da un pequeño paso y el tacón se atora entre el pasto recién desplegado. Entre pequeños esfuerzos, una bronca voz ofrece ayuda.
Negando la mirada, accede elevando el brazo a la altura de la voz. Mientras tanto, el corte plata se atora en la pedrería de su atuendo, pero entierra instantáneamente en la parte de arriba de su espalda. Pensándolo insuficiente, la bronca voz toma la cabeza, provocando una mirada de fascinación por aquel encuentro.
Sabía que no había modo de liberarse, por lo que accedió al momento de toparse con el brillo de esos ojos, los mismos que meses antes había conocido en el bar y despedido en el departamento.
El corte plata clava ahora en el pecho, obsequio anterior que sin querer, creyó poseer por siempre. Soltándo el cuerpo en el jardín, se aleja escuchando las campanas que anunciaban el inicio de la ceremonia.

 

Posted by nahiely at 16:56:15 | Permanent Link | Comments (0) |


MUERTE NUMERO DOS


La soledad la estaba inundando . Cada vez los días eran más frios, las noches mas oscuras, las horas más largas.
Mirando a través de la ventana, las gotas resbalaban libres, regocijantes en su caída. Su corazón al igual que el día se encontraba lleno de lluvia. Había un extenso silencio que se interrumpió con el suave suspiro que indicaba la hora. Sintió un obstáculo en su garganta. Su mirada seguía fija en el gris día. Fue entonces cuando se desprendió de su alma. Un leve rocío se mostró en su cara cuando ya no respiraba. Aún sentía un poco de frio, pero en un segundo se fue al igual que todo.
La silla crujió un poco y al momento se volvió inmovil.
Tan profunda como aquel día su mirada seguía clavada en la ventana.

Posted by nahiely at 16:39:54 | Permanent Link | Comments (0) |


 
MUERTE NUMERO UNO


 
Estaba empapada su cara, rojas sus manos y sentía un cansancio fatal. Escuchaba voces distorsionadas por su fuerte dolor de cabeza y que se confundían con sus gritos por algunos instantes. Parecía que aquello por fin se había dejado de mover. Las lágrimas de dolor transcurrían mientras la mujer le aplicaba masajes que tan solo disfrazaban el cansancio. Lentamente voltea la mirada para toparse con un destello que se acercaba rapidamente.
Ahora ya no puede gritar. El destello penetra lentamente. Un grito y el sudor ha desaparecido, todo se mueven más rapido.
La visión se torna borrosa, pero alcanza a distinguir algo rosado en el lugar donde se hallaba el destello. Todo se torna obscuro. El cuarto deja de ser ruidoso. Las manos ya no son rojas. Ha entrado él y he salido yo. Muy a lo lejos más gritos, ha valido la pena.

 

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Cronicas de la Muerte de una Mujer o Y Murieron Felices Para Siempre


PRÓLOGO



 La mujer. Prefección. Obsesión. Sentimiento. Vida que ofrece y muerte que recibe. Madres, hijas, compañeras, trabajadoras, solitarias, amantes, maestras, refugios. ¿Cuántos papeles es capaz de realizar una mujer? ¿Quién es capaz de dar un completo valor y entregar su vida por ella? ¿Cuántas veces tienen que gritar en su interior para recibir lo que quieren de nadie?... ¿De qué manera se puede morir una mujer? Escrito impersonal, como su vida, en ningun tiempo, en ningun contexto específico. Como pasa desapercibida, como nadie se da cuenta. Como mujer.

Posted by nahiely at 14:45:32 | Permanent Link | Comments (0) |